La rentabilidad bruta engaña: se calcula ignorando los gastos que sí vas a pagar. Aquí ves las tres cifras que importan de verdad — bruta, neta y lo que realmente rinde el dinero que pones tú.
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Una buena rentabilidad sobre el papel se cae si el edificio tiene una derrama pendiente, la zona no alquila bien o el precio de compra está inflado. Eso es exactamente lo que reviso antes de que compres.